martes, 28 de mayo de 2013

Capítulo 1: La llegada.

Holis(:
Bueno, después de muchísimo tiempo me he decidido a subir un capítulo, el primero (JEJE). Que no subiré muy a menudo porque estoy de exámenes y si queréis saber cuando subo capítulo seguidme en twitter @_nothingtofix_ que lo diré por ahí.
Y bueno, espero que os guste, que comentéis y sigáis el blog, besos. 
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El coche paró en seco, impulsándome hacia delante y haciendo que me chocara con el asiento de mi hermana mayor, que iba conduciendo. Normalmente me sentaba en el asiento de al lado, pero quería dormir sin tener que llevar el cinturón por lo que ir atrás era la mejor opción. Danielle, mi hermana mayor, abrió la puerta y me dio unos toques en el hombro. Salí y nada más poner un pie en el suelo noté como si la tierra se moviera, las piernas se me habían paralizado y me costaba andar, tantas horas sin moverlas de posición no les habían hecho bien.
—Vamos Georgia, esta es la casa.
—Que casa mas ... fea. Y sabes que odio cuando me llamas Georgia.
—Ah vale, perdona, Geo, madre Tierra, bola de tierra suspendida en el universo...
—Ya pasó. ¿Qué mierda llevas en tu maleta?¿Piedras?
—Sólo llevo lo necesario.
—Las piedras no son necesarias, Danielle.
Cogí mi maleta y la obligué a cargar con la suya, que pesaba demasiado. Nos encaminamos a la casa, que estaba en una pequeña colina acabada en un pico que parecía peligroso, y ese pico no era más que un acantilado que daba al mar. Llamamos al timbre, que no sonó fuera, supongo que tampoco dentro. Agarré la manilla que había en la puerta para llamar como antiguamente. Era dorada y con la cabeza de una serpiente del mismo color tallada. Di dos toques que sonaron fuertemente dentro y fuera. La puerta se abrió, una mujer con un pañuelo verde en la cabeza y sobre los hombros y unas gafas oscuras  se encontraba detrás. Retrocedí de un salto y caí para atrás.
—¿Estás bien, querida?
—Cla...claro claro. Sólo es una caída, no pasa nada.-me levanté del suelo y sacudí mis pantalones mientras Danielle me echaba miradas de enfado.
—Tía Euríale, cuanto tiempo, has cambiado mucho.
—Vosotras también estáis muy cambiadas.-me pasó una mano por la cabeza y sostuvo un mechón de mis cabellos entre sus dedos.-Oh que hermoso  cabello, de color chocolate... Hablando de chocolate, os preparado unas tazas de cacao caliente de bienvenida.
—Eres genial, tía Euríale.-dijo Dan, me dio un pisotón en el pie.
—Esto... gracias por ser tan ¿considerada? Si eso, considerada.
Rió y no hizo un gesto con sus muy arrugadas manos para que la siguieramos por el pasillo, que estaba prácticamente a oscuras. Llegamos a un salón en el que había una gran chimenea muy decorada, dos sillones verdes y un sofá del mismol color.  Las paredes, de color menta y el papel dorado estaban ya desgastados y medio arrancados de su lugar, la pintura desconchada y dejando zonas grises. De un pequeño empujón me sentó a su lado en el sillón y me ofreció una taza de cacao.
—Me encanta teneros aquí a las dos, ¿y vuestra madre?
Tragué saliva y tosí bruscamente.
—Bueno... digamos que papá no estaba muy... cuerdo, aquel día.
Intenté dejar de  escuchar, pero no podía desconectar en aquel momento.
—¿Pero vuestro padre no estaba ...?
—Si.-siguió Danielle-. Quería decir nuestro padrastro, estoy acostumbrada a llamarle así.
—Entiendo, bueno bueno,  fuera caras largas. ¿Queréis ver vuestros  aposentos?
¿Aposentos? Ah claro, ¡Las habitaciones!
—¡Si!
Subí corriendo las escaleras mientras ellas subían a su paso, me asomé a la primera habitación, llena de peluches y muñecas de aspecto satánico. Las paredes pintadas de rosa, las cortinas blancas y violetas, una mosquitera de mariposas sobre la cama, y lo peor de todo, no había cerradura en la puerta, cualquiera podría entrar si quisiera. Me acerqué a la de al lado, que era un baño. La siguiente otro baño. La siguiente supuse que sería la habitación de Euríale, por el decorado tan antiguo como ella, y por la cama sin hacer que delataba que había dormido allí. Asomé la cabeza en el último cuarto. Perfecto. Era perfecto. Paredes verdes como las hojas de los pinos, la cama era como una litera, sólo que la parte de abajo era un escritorio, la parte de arriba la cama y la escalera que era de peldaños cual una normal, tenia por peldaño una estantería en el lateral que daba al escritorio. Era perfecta. Completamente llena de libros, libros viejos, con olor a polvo literario, como habría dicho mi madre. Seguro que ella habría amado esta habitación como yo la estaba amando en aquel momento. Había un armario de madera en el que cabríamos cuatro personas de mi tamaño. Un baño propio, cosa que no había en los otros cuartos puesto que ya había suficientes lavabos en la casa. Y además tenía cerradura, nadie que yo no invitara a pasar tendría el gusto de hacerlo por si mismo.
—Estos deberían ser los aposentosnde tu hermana, pero puesto que tú llegaste antes y no pone su nombre por ninguna parte, supongo que es toda tuya.-sonrió mi tía.
—No es justo... yo ya soy mayor...
—Si eres tan mayor como dices ser, déjate de berrinches y confórmate con lo que hay.
La verdad es que mi hermana ya era bastante mayor, como si veinte años fueran pocos. Y ya era bastante bonito de ver que yo con mis diecisiete años aún tuviera a mi osito de peluche como para que ella también fuera una chica con mentalidad de bebé. Pero por nada del mundo iba a abandonar a Dusty, por nada, era el mejor osito de peluche del mundo y por mucho que yo creciera iba a permanecer a mi lado.
Deshice la maleta, saqué toda la ropa y la metí en el armario. Percha, camiseta, cajón, pantalón. Percha, vestido, cajón, shorts. Ya lleno el primer cajón fui a abrir el segundo, pero ya estaba ocupado.
Una caja dorada, como todo en aquella casa al parecer, era de madera, con adornos similares a los de la puerta, serpientes. Se ve que a Euríale le encantaban esos animales mortales. Intenté abrirla pero estaba cerrada, lo raro es que no tenía cerradura. Miré detenidamente la caja, por cada esquina una cabeza de serpiente, cada una de sus colas se unían en el centro para formar una estrella, estaba bien hecha sin duda. Las figuras de los reptiles tenían ojos verdes de esmeraldas y en alguna escamas había purpurina o algo así que habría caído sobre la caja hace tiempo, dejando el brillo incrustado. Tanta molestia, tanto adorno, tanto tiempo que se habría tardado en hacer esa caja, para guardar, ¿qué?¿Qué guardaba esa caja? Necesitaba saberlo.

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